¿Otra vez tú aquí?

Cuatro años más tarde, otra vez un blog.

Un blog de viaje.

Una de las cosas que más valoro es la posibilidad de viajar. Me pasaría la vida paseándome por el mundo con una mochila a cuestas. Y tendría un blog completísimo, lleno de fotos, anécdotas y descripciones interminables.

Ah, pero eso es glamour puro y duro. El viaje exterior no es más que el transporte del viaje interior.

Todo cambia cuando uno se da cuenta de que el mayor viaje es el de la vida misma, un tren abarrotado que siempre se mueve hacia delante. El destino, con todas sus bifurcaciones, transbordos, cambios, paradas y retrasos,  siempre debe ser este: llegar al fondo de uno mismo.

Ahí es donde está la verdad.

Así que, mientras llega el momento de volver a relatar aventuras de ultramar, vuelvo a sacar la cabeza por la ventanilla de este tren y les saludo.

¿A dónde vamos?

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